Cómo una marca llega a exposición: el caso de Osborne

Toda empresa sueña con teler tal calado que, sólo con su silueta o con los colores básicos, sean capaces de ser reconocibles.

Algo parecido sucedió, años atrás, con Osborne. Cuando se legisló quitar la publicidad de las vallas de la carretera porque distraían a los conductores, el ya famoso toro que decoraba las carreteras sobrevivió, eso sí, quitando el nombre de la marca, por ser un símbolo de nuestra cultura y tradición.

Eso es lo que marca la diferencia, valga la redundancia. Pocas marcas han sido capaces de conseguir algo así, ya que las bodegas Osborne se dedican a los licores, de los que son increíbles exportadores en términos económicos.

Ubicadas en el Puerto de Santa María, esta licorería abrió sus puertas a finales del siglo XIX y nunca pensó que sus más de 90 animales, repartidos por las carreteras españolas, llegarían a ser un caso de estudio de marketing y comunicación. Porque ese no era, ni es su negocio.

Acabamos de saber que, a través de la Fundación de la compañía, ha puesto en marcha en Cádiz su Toro Gallery, una exposición que hará un recorrido por la historia de la empresa y de la marca.

La empresa lo ha definido como una sala de exposición que ayudará al visitante, como complemento a un tour por sus instalaciones, a conocer más de su propio camino.

Toro Gallery se ubica en una bodega de 1841 de singular belleza. Más de 1.800 metros cuadrados albergan una galería de arte especialmente diseñada para el disfrute del visitante y en la que se intercalan obras de arte, fotografías, vídeos y piezas únicas de gran valor que por primera vez estarán expuestas al público. Es el caso de la guitarra eléctrica fabricada por Gibson Brands a partir de las duelas de una bota de vino de Jerez o la carta en la que Washington Irving solicita a Osborne “seis u ocho barriles de su vino oscuro y dulce… el mejor de su bodega, para comenzar a presentarlo a clientes potenciales de Norteamérica”. Y es que Osborne lleva a sus espaldas una increíble historia repleta de anécdotas.

La exposición cuenta con obras de otros grandes autores del siglo XX, inspiradas en el Toro de Osborne, y que se pueden conocer a partir de ahora con motivo de su 60 aniversario: piezas de Salvador Dalí, Annie Lebovitz,  Richard Avedon, Herb Ribs, Helmut Newton o el afamado diseñador Keith Haring, entre otros.

Además, también se exhiben multitud de Toros personalizados por personajes destacados de otros ámbitos como Ferran Adrià, Pedro Subijana, Antonio Banderas, Francisco Toral, Carlos Lamela, Agatha Ruiz de la Prada, los Barones Thyssen o Victorio & Lucchino.

Este espacio se convierte así en la primera gran apuesta de la recién creada Fundación Osborne, cuyos fines son la difusión del patrimonio histórico, cultural y artístico de Osborne, y la promoción de la formación y el emprendimiento. El espacio también está diseñado para que otras actuaciones artísticas puedan desarrollarse en su interior al igual que eventos de carácter privado y de empr

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