El botón “Estoy bien” de Facebook

Por desgracia, no son pocos los momentos en los que es complicado comunicar con nuestros seres queridos en momentos de catástrofes.

Ya sean naturales, como los terremotos o las inundaciones o provocados por el hombre en forma de atentados y accidentes, es condición natural querer saber el paradero de las personas que pueden estar implicadas en estos casos.

Con la llegada piloto del botón que puso en marcha Facebook para poder publicar y comunicar a los allegados que se estaba bien en estos casos, también llegó la polémica. Muchos usuarios comenzaron a quejarse de que sólo se ponía en marcha con acontecimientos que tenían lugar en países occidentales, dejando a un lado a países menos desarrollados.

Aunque esto no es real, ya que se ha visto cómo ha actuado en el caso del atentado ayer en Lahore o anteriormente en otros enclaves como Nigeria, parece que se ha tomado de referencia por la sociedad para asegurarse del estado de cada uno de los usuarios de Facebook.

La compañía de Zuckerberg ahora se encuentra en una situación en la que las críticas y la demanda de velocidad para activar este botón y ponerlo disponible para clickearlo desde cualquier rincón del planeta.

Sin embargo, es hora de reflexionar. ¿Es en realidad esta red social la que debe poner en contacto, en caso de catástrofe, a familiares y amigos? En realidad no. El hecho de que uno de los desarrollos, casi rozando las políticas de RSC, de la start up Facebook haya sido el poner a disponibilidad de los afectados la posibilidad de decir que están bien no significa que sea obligado ya que no es ninguna entidad ni pública ni cercana a los estamentos de seguridad de los gobiernos.

¿Por qué entonces se les exige? Porque hay que asumir que la red ha pasado a formar parte de nuestra vida, e incluso trabajo y asumimos que debe ofrecernos todas sus capacidades, cuando las demandemos. Pero no es así. No es de pago, no es pública y no podemos pedir que actúe, incluso mejor, que los organimos públicos.

¿Por qué no exigimos eso de nuestras embajadas por el mundo? ¿O que algún organismo europeo ponga en desarrollo una aplicación como esa? Porque al existir, exigimos.

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