Los datos sectoriales recientes son claros: más del 80% de los despachos españoles externalizan su marketing.
Tanto es así que cerca del 85% de las firmas jurídicas ya invierte de forma activa en marketing digital, y más del 65% destina más de la mitad de su presupuesto de marketing a canales online orientados a la captación de clientes.
Los despachos confían ya esta faceta en consultores y agencias especializadas. Aunque no siempre es sencillo dar con una firma que esté especializada en el ámbito legal.
Los datos de retorno avalan esta evolución. Estudios de marketing legal sitúan el retorno medio del marketing digital en despachos de abogados en torno al 500% en un horizonte de tres años. Además, cerca del 65% de las firmas identifica su página web como el canal con mayor retorno, por delante de acciones tradicionales como eventos, networking presencial o publicidad offline.
Es así como José Luis González ha aprovechado sus más de 15 años de experiencia en marketing aplicado a despachos de abogados y proyectos legaltech, ha apostado por la creación de una agencia especializada que lleva por nombre Tito, el nombre con el que se le conoce en el sector.
“El sector legal ha asumido que estar presente en internet ya no es suficiente. El verdadero reto es contar con una estrategia específica, alineada con la reputación profesional del despacho y con objetivos de negocio claros”, explica González. “La especialización en marketing jurídico permite trabajar con mayor precisión la captación cualificada, la confianza del cliente y la coherencia con los valores del despacho”.
Su agencia nace con un enfoque orientado a profesionalizar la captación digital y el desarrollo de negocio de los despachos, ofreciendo una estructura clara y sostenible de crecimiento adaptada a su tamaño, especialidad jurídica y modelo organizativo.
Para ello, ofrece servicios que van desde una estrategia de marketing jurídico y posicionamiento digital del despacho, la captación de clientes en canales online especializados, el desarrollo de marca y gestión de reputación digital e, incluso, la implementación de automatizaciones e inteligencia artificial aplicada.
El objetivo es acompañar a los despachos en un entorno cada vez más competitivo y profesionalizado, donde la diferenciación, la especialización y la medición de resultados se han convertido en factores clave para el crecimiento.

