El final de Castle, más dramático si cabe

Hace semanas saltaba a la palestra el despido de la Inspectora Beckett, un personaje que lleva siete temporadas dando éxitos a la serie Castle bajo la interpretación de Stana Katic.

La prestigiosa cadena ABC ha decidido acabar con cualquier polémica y no alargar más una serie que perdería enteros sin este personaje. Y es que, lo cierto, es que estamos ante una estrategia fallida como pocas.

En Estados Unidos las cadenas privadas consiguen adelantarse gracias a su inversión en ficciones, algunas triunfan, como Castle, y otras hay que dejarlas morir en la primera temporada por la poca acogida del público. PAra empezar, piensa en los televidentes americanos, que no se cuentan en millones, sino en miles de millones y que, hacerse con la cuota de pantalla, reporta en interesantes ingresos publicitarios que hacen que las estrategias sean, casi, blindadas y secretas.

Y poco de secreto ha tenido el despido de la Inspectora Beckett, ya que la cadena y la productora apostaron por gritar al viento que Stana no continuaría en la serie, rompiendo así la pareja que formaba con Nathan Fillion – alter ego de Castle – en caso de que renovaran por una novena temporada la ficción policial.

Esto hizo que el revuelo llegara a ser casi un debate internacional porque ¿qué es de una serie sin uno de los dos protagonistas, que encima era la gracia de la serie, sus idas y venidas como pareja?

Pues exactamente eso, que adelantando el desenlace, también adelantaron la cancelación y la novena temporada, que nunca llegará a rodarse. Y mucho tuvo que ver, en esto, la reacción de los que seguirían en la última temporada, que ante el inminente despido de la protagonista, poco o ningún énfasis pusieron en poner en relieve la profesionalidad y el trabajo que había sostenido durante los últimos años. Es más, incluso se llegó a especular, bajo el paraguas de la cadena, las diferencias irreconciliables de los protagonistas, que no podían – si hacemos caso a los mentideros – ni verse.

Sea como fuere, lo cierto es que sorprende la metedura de pata estratégica de una cadena como ABC, que hasta ahora siempre había sabido sacar partido a cualquier «desgracia» con el elenco de actores de sus series. Buena cuenta de ello es Anatomía de Grey…