Aún no es tiempo de decir adiós a la publicidad y marketing tradicional

Publicidad online, marketing online, comunicación online. ¿Dónde ha quedado la tradicional forma de llegar hasta los usuarios en la calle? Aunque hoy en día se piensa siempre en lo digital, lo cierto es que el impacto de las lonas publicitarias precio no tiene. Porque llegan, se recuerdan y no pasan desapercibidas.

Basta echar un vistazo en cualquiera de las grandes capitales del mundo para entender que la forma de comunicar a través de este tipo de acciones tiene una repercusión grande. Además, hay ubicaciones que acaban siendo perfectas, como en el caso de las obras de restauración de antiguos edificios del casco antiguo que buscan, precisamente, volver a lucir como nunca.

Las principales marcas del mercado tipo Loewe, Samsung o el propio Apple saben perfectamente el impacto que puede tener este tipo de imágenes dentro de la rutina callejera de la población.

Prácticamente todo el mundo recuerda las lonas publicitarias precio aparte de Iphone anunciando en la fachada de los principales edificios de Madrid o Barcelona que ese era el tamaño en el que se podrían imprimir las fotos hechas con sus dispositivos.

Desde luego el impacto que tuvo esta publicidad, pese a que el Iphone tiene hoy en día una reputación que hace que millones de personas sigan apostando por comprar sus dispositivos, fue increíble.

París, Londres, Nueva York, cada vez son más las marcas que se disputan los permisos para colocar las lonas publicitarias precio negociable como ellas dicen. Porque la valoración de su posición parece una puja en la que solo las firmas más relevantes consiguen hacerse con un hueco en los espacios públicos por los que vecinos y turistas transitan por millones durante la duración de la campaña.

Este es el motivo, junto con el buzoneo y con la publicidad tradicional en radio o televisión por el que el marketing online no debe dejar de lado el marketing tradicional, porque no todo es la red, porque no todo el mundo navega online y porque el impacto de una gran lona delante de los ojos no es comparable con el de un banner.

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